Lucía no se detuvo ahí, y como ya les había ofendido, decidió ofenderles hasta el final.
Miró a Sonny y le dijo en voz baja: —Mamá, me parece que no soy muy bienvenida en esta casa... En vez de que me cotilleen aquí, ¡preferiría volver a casa de mi madre!
Sonny miró a su nuera, con el corazón riéndose de alegría.
¿Cuándo había adquirido su capacidad y sabía retirarse para avanzar?
Si era así, ¡no podía desperdiciar la pavimentación de su nuera!
Entonces, se miraron a los ojos y comprendieron de