"¡Haz tu trabajo correctamente!" dijo Domingo entrecerrando los ojos y riendo, "¡Creo que tu esposa no te tratará mal!"
¿Qué?
Polo se quedó perplejo, pasó un largo rato antes de reaccionar.
"Digo... ¿qué te pasa ahora? ¿Te quedas en blanco tan seguido?" Domingo lo miró con desprecio, no podía creer que su heredero, a quien había criado con tanto esmero, ahora tenía la mente vacía aparte de su apuesto rostro.
"Abuelo," Polo torció sus labios, "no entiendo lo que está tratando de decir..."
"Lo que