Andrés no dejaba de desafiar los nervios sensibles de Carla, haciéndola oscilar al borde del colapso.
"Andrés, te lo ruego..." Carla lo miró llorando, "déjame en paz. Realmente no puedo hacer algo así... No tengo rencor con la gente del bar, ¿por qué usar drogas para hacerles daño?"
"Andrés, suéltame, no diré nada sobre esto, ¿de acuerdo? Déjame ir... Te daré dinero, mucho dinero, suficiente para que puedas dejar la Ciudad Central, encontrar un lugar y vivir bien..."
Carla lloraba con lágrimas,