Una noche en Nyisrenda.
La temperatura había bajado, cubriendo el césped del patio con una capa de escarcha, mientras que las sábanas de terciopelo en la cama eran un lienzo de primavera exuberante...
Después del sexo, Polo se apoyó en el cabecero, con una sonrisa ingenua en su rostro, Lucía dormía profundamente en sus brazos.
Le dio un beso a su joven y delicada esposa que tenía entre sus brazos, y después de un rato sacó cuidadosamente su brazo de debajo de su cabecita. Sigilosamente, abrió el