No pasó mucho tiempo antes de que Paul regresara.
Sostenía un portátil en sus manos.
Después de que Lucía García terminó de comer, él hizo un gesto con la mano para que los sirvientes retiraran los cubiertos de su frente y colocó la computadora frente a ella.
Polo Juárez también se sintió intrigado y se acercó para echar un vistazo. En la pantalla del portátil se mostraban filas y columnas de tablas, junto con números apretados.
—Estas son cuentas, no son las de la corporación, son las de toda l