Sonny Brown se humedeció los labios y tomó un gran sorbo de su taza de café.
Con la taza de café cubriendo su rostro, podía ocultar su pobre actuación.
En ese momento, un gato siamés se acercó corriendo, maullando y frotándose contra las piernas de Ana Ramírez.
Ana se sorprendió, sonrió y levantó al gato, acariciándolo suavemente mientras lo colocaba en el asiento.
Sonny dejó su taza y recordó que Ánsar fue a buscarla con tanta prisa hace dos días, diciendo que debía encontrarse con Ana y pidién