Ánsar Ramírez, con un aire enfadado, se sentó en el auto mientras Rafael Díaz lo observaba varias veces a través del espejo retrovisor, casi sin reconocer a esa persona.
—Presidente, ¿por qué está tan enojado? ¿Ha ocurrido algo?
—Este maldito mocoso... —Ánsar ajustó su corbata, —¡Se atreve a casarse con otra persona!
—¿Qué? —Rafael también se sorprendió, —Presidente, ¿seguro que entendió bien?
—Domingo Juárez ese viejo me lo dijo personalmente.
—Esto... —Rafael frunció el ceño, —¿Y qué pasa con