—Está bien, descansa, Don Juárez.
Dijo Ánsar Ramírez sin mostrar buena actitud, levantándose para despedirse.
Sin embargo, antes de salir de la habitación, fue detenido por Domingo Juárez.
—Presidente Ramírez, por favor, espere.
Ánsar se dio la vuelta lentamente. —¿Algo más?
Domingo no dijo nada, simplemente hizo un gesto para que se acercara. Ánsar frunció el ceño con disgusto, pero no quería discutir con una persona mayor como su padre.
Entonces, con una expresión desagradable en su rostro, se