De hecho, pensándolo bien, desde aquel día de tormenta, cuando lo vio por primera vez, probablemente ya se había enamorado de él.
Ella siempre recordaría a aquel hombre distante y apuesto, al hombre que se escondió cuando ella se estaba bañando, al hombre que no la forzó cuando no estaba preparada.
El hombre con abdominales firmes como ladrillos, vigoroso y enérgico.
El hombre que le brindó la primera experiencia inolvidable...
Lucía García sintió un rubor en sus mejillas y miró a Polo Juárez co