"Señorita Centeno," sonrió levemente Lucía, "Mi apellido es García, y esta noche seré la acompañante del señor Polo Juárez."
Diana se rió con desdén y rodó los ojos.
¿Acompañante? ¡No puedo creer que digas algo tan descarado!
"Lo siento, señorita García," ella se enfrentó a Lucía con arrogancia, "¡El señor Polo Juárez ya tiene una acompañante, y esa soy yo!"
El corazón de Lucía fue apretado como si algo lo hubiera agarrado, una sensación de dolor sutil se extendió por todo su cuerpo.
¡Polo Juáre