Para su futuro feliz, Polo Juárez no podía permitir de ninguna manera que Lucía García aprendiera las artes de acupuntura de Ánsar Ramírez.
—Mi amor—, comenzó a cambiar de tema, —¡Hoy estuviste increíble!
—¿Qué?
—Las cosas que le dijiste a mi tío fueron geniales.
Lucía sonrió de manera ligera.
Solo fue porque Carlos Juárez era demasiado arrogante y estaba difamando a otros.
Después de tener varios encuentros con Nicolás Juárez, García se dio cuenta de que aparte de ser un poco tímido y dócil, no