Lucía, que se había acercado lentamente desde un lado, tenía una expresión serena en su rostro.
Jorge finalmente entendió su plan.
Había obtenido pruebas sólidas del acoso escolar y estos adolescentes ya tenían más de dieciséis años y capacidad para enfrentar consecuencias penales según la ley.
Si entregaba las pruebas a la policía e iniciaba una demanda, esos estudiantes llevarían esa mancha el resto de sus vidas.
La mirada fría de Lucía pasó por esos estudiantes.
—¿No acosaron a más personas a