—¿Por qué me miras así? —a Lucía le pareció gracioso al ver su cara.
—Lucí, tú...
Estaba a punto de decir y no sabía cómo continuar. ¿El tono debería ser ligero o pesado? ¿La actitud sería dura o lo debería discutido con ella?
Y cómo aconsejarla educadamente, cómo expresarlo...
Polo achicó la boca y su rostro, ya frío, se volvió cada vez más sombrío.
—Bueno, ya sé lo que quieres decir —Lucía sonrió, y se acercó para entrelazar ligeramente sus dedos con los de él, mirándolo inocentemente.
—Es ide