Lucía frunció ligeramente el ceño.
Sin embargo, antes de que pudiera decir nada, solo vio que a la asistente le cambiaba la actitud al instante.
—¡Hola, Sr. Noah! —ella salió corriendo apresuradamente de la recepción para saludarlo, con una sonrisa—, ¡Qué honor tenerte aquí! Jajaja...
Las estridentes carcajadas incomodaron mucho a Lucía.
La asistente corrió todo el camino para recibir al periodista. Lucía le echó un vistazo. Él era un veterano muy famoso en la industria y era amigo de muchas de