Polo se rio suavemente, —¿Qué pasa?
—¡Me admitieron rompiendo las reglas!
—¿Romper las reglas?
—¡Sí, la Universidad de Ciudad Central! ¡Fui al departamento de medicina!
Lucía sonrió y tomó el teléfono.
—¿Emilio fue realmente admitido en la Universidad de Ciudad Central?—Polo estaba un poco sorprendido. Pasara lo que pasara, solo tenía dieciséis o diecisiete años y no había terminado la escuela secundaria.
—Sí, se ha enviado la carta de admisión.—Lucía estaba orgullosa de su hermano menor, —Fue s