—¡Yo no quería venir, era Samuel quien quería venir!
Juan se apresuró a decir.
Polo dirigió una mirada apenada a Samuel.
—Polo, no es así, yo...
—No solo dijiste que venías, ¡dijiste que ibas a dar una vuelta en el coche nuevo de Polo!
—¡Juan! —Samuel gritó.
Polo dijo fríamente: —¿No te dije que no vagaras por aquí? ¿Y si Lucí te ve?
—Yo...
Samuel quería llorar, y Juan apretó las comisuras de los labios para soltar una risita.
—Polo olvídalo. Nunca ha sido muy ingenioso desde niño. ¡No te molest