—Oye, no digas así.—Teo siguió sus palabras,—Le cuesta conseguir una mujer, por lo que tiene que vigilarla bien...
—No pasa nada rascarse—La voz de un vendedor de repente vino de un lado,—¡Tengo medicina aquí, especial con la que me aseguro de que no haya cicatrices!
Teo y Lynn no pudieron reír a carcajadas.
Lucía se sintió atraída por la delicada botella de medicina, la cogió y la miró. El embalaje era muy retro. Con una botella pequeña, era ligero al sostenerla en la mano.
Fue la primera vez q