—Tú...
—Joana.—Lucía dio un paso adelante,—Somos de la misma familia García, comparten honor y desgracia, y si pierdes la cara, es equivalente a perder la cara de papá. La próxima vez, si quieres perder los estribos conmigo, encuentra un lugar donde no haya nadie, puedes golpear o regañar, ¡pero no dejes que papá quede embarazoso frente a tanta gente!
La cara de Joana se puso pálida y la miró fijamente.
Cada palabra de Lucía fue directa al grano, incluso si Joana era estúpido, no se atrevió a at