ZOE
El aire en la mansión estaba denso, casi sólido. Cada sombra se estiraba hacia mí como dedos que querían tocar la nueva versión de mí misma, esa que ya no era enteramente Zoe. Cada crujido del piso resonaba en mis oídos, mezclándose con los latidos acelerados de mi corazón. Sentía la presencia de Dante incluso antes de que hablara, un peso silencioso que me hacía recordar todo lo que había perdido, todo lo que había sobrevivido y todo lo que aún temía enfrentar.
—Zoe… —dijo finalmente, su v