Cartas caídas del cielo
Cartas caídas del cielo
Por: Chelencho
Créditos

Prólogo

Hay amores que nacen con una mirada.

Otros, con una carta.

Y algunos, con un estruendo. 

Este comenzó con un crujido de tejas viejas y un golpe seco contra un saco de harina de almendra.

Nadie podría haber imaginado, ni siquiera el destino, que aquel hombre cayendo del cielo traía consigo no solo polvo y sorpresa, sino también el eco de una historia que había empezado décadas antes, entre las mismas paredes de piedra que ahora esperaban ser despertadas.

Porque algunas casas no solo guardan recuerdos.

Guardan promesas.

Guardan cartas nunca enviadas.

Guardan amores que el tiempo no se atrevió a terminar.

Y a veces, para que dos personas se encuentren, es necesario que primero se derrumbe algo: un tejado, una coraza, una vida entera cuidadosamente construida.

Esta es la historia de una mujer que había olvidado cómo soñar y de un hombre que había olvidado cómo quedarse. 

De una finca llamada La Limonaia y de un cuaderno que esperaba, paciente, a que alguien volviera a abrirlo. 

Esta es la historia de Marie y Octavio. Y comenzó, como las mejores historias, con una caída.

 

 

Dedicatoria

 

A ti, que alguna vez huiste con el corazón roto y terminaste encontrando, sin buscarlo, el lugar donde volver a creer.

 

A los que han caído —literal o figuradamente— y han descubierto que las mejores historias comienzan con un desastre.

 

A las Marie que construyen murallas de chocolate y orden para protegerse del mundo, y a los Octavio que caen del cielo dispuestos a quedarse aunque todo invite a marcharse.

 

A mi abuela Elena y a todos los amores que escribieron cartas que nunca se enviaron, porque algunas historias merecen ser leídas dos generaciones después.

 

Y especialmente a ti, lector, que abres estas páginas con el corazón todavía magullado: que esta novela sea el recordatorio de que el amor más verdadero no llega limpio ni perfecto.

Llega sucio, inesperado y a veces cayendo de un tejado… pero siempre, siempre, vale la pena elegirlo.

 

 

Reflexión del Autor

 

Escribí esta novela pensando en todas las veces que yo mismo quise huir.

 

En las ocasiones en que el miedo me susurró que era más seguro no volver a amar, no volver a confiar, no volver a quedarme.

 

Porque quedarse duele.

 

Porque elegir a alguien cada día, incluso cuando surgen dudas, es uno de los actos más valientes que existen.

 

Cartas caídas del cielo, es una historia sobre eso: sobre el momento exacto en que decides dejar de correr y empiezas a construir.

 

Sobre cómo el amor no siempre llega de forma romántica y cinematográfica; a veces llega desordenado, cubierto de harina, con un pasado complicado y un futuro incierto… y aun así lo reconoces.

 

Es también un homenaje a las cartas nunca enviadas, a las abuelas que amaron en silencio, a los abuelos que guardaron secretos, y a todas las Marie y Octavio del mundo que, a pesar del miedo, deciden entrelazar sus raíces aunque vengan de tierras distintas.

 

Porque el verdadero amor no es aquel que no tiene grietas.

Es aquel que, a pesar de ellas, decide quedarse y convertirlas en parte de la belleza de la historia.

 

Que al terminar estas páginas sientas el impulso no de buscar la perfección,

sino de atreverte a caer… y a quedarte.

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