Faltaban dos días para la boda Joaquín ya se encontraba en casa de su madre. Amelia y Delfina estaban felice de tener los niños en la casa y poder disfrutarlos, lo mismo que a Joaquín y Fernanda y su esposa.
Desayunaban, y mientras lo hacían conversaban los pequeños tenían un gran bullicio con su tía y ella reía, los amaba, que tenerlos allí la hacía muy feliz.
- ¡Entonces hermano, se te acaba la soltería! - río Joaquín
Marcos sonrío antes de responder
- ¡Así es, es hora de hacerlo, tú e