Luego de terminar de hacerlo, le pide al chico que la deje en el mismo lugar que la levantó, el joven sonriente sólo expresó
- ¡Será un placer! - y se puso en marcha, estaba ebria, y se durmió en el trayecto; sus amigas, que eran amigas de verdad todavía andaban revoleteando por allá.
- ¿Qué hacemos? -preguntó Brigitte
- ¡La esperamos, o su esposo la mata! -
- ¡Bien como tú digas! ¡Cabeza hueca! - dijo la otra con rabia.
Un auto seguía de cerca al joven hasta que lo interceptó, el ch