Delfina se movió inquieta, camino despacio hasta la puerta y se detuvo frente a ella con su mano derecha acarició la madera de esta como si fuera tuviera tocando el cuerpo de su hermano; que esperaba ansioso la respuesta de la chica desde el otro lado. Marcos la presentía a través de la puerta de roble era como que estuvieran conectados, volvió a llamar
- ¡Delfina soy yo, Marcos! ¡Debemos hablar hermanita antes de que te vayas! - ella se deslizó por la puerta y lloró suavemente con el rostro e