Continuaron caminando, ella llevaba un tapado rojo, que la hacía más bella, había comenzado a hacer frío. El tapado la hacía aparentar menos edad de la que realmente tenía. Leonel se sentía orgulloso de caminar a su lado, soplaba el viento, que venía desde el mar por eso Delfina se colocó un gorro de varios colores que hacían a su rostro aún más bello e inocente.
Se lo extrajo cuando entraron a la galería, caminaron en silencio, allí adentro el ambiente era más tibio, había una