El guardaespaldas, viendo que la situación se complicaba, decidió no enfrentarse a Alonso y se retiró con los otros.
—Cira… —Valentina se levantó con dificultad y se acercó a su amiga, tomando su mano temblorosa. Al sentir el pulso de Cira, soltó un suspiro de alivio.
—Hermano, Cira… Cira… —Valentina rompió en llanto, incapaz de contener su miedo y desesperación.
Alonso vio la angustia en los ojos de Valentina y trató de consolarla.
—No te preocupes, ya he llamado a una ambulancia. Llegará en cu