—¡De verdad!
Aliviada por la respuesta afirmativa de Greta, Alba se sintió mucho mejor. —Tienen razón, hoy es mi día de boda, todo lo demás puede esperar hasta mañana.
Alba miró el reloj; faltaban solo treinta minutos para la ceremonia. Al pensar que en media hora sería la señora Mendoza, Alba se emocionó aún más.
Pero en ese momento, no tenía idea de que la esperaba una terrible noticia.
Valentina regresó al hotel y se cambió de ropa nuevamente.
Diego y Alonso la acompañaban, y desde que e