Santiago salió de la Villa Valenzuela y Thiago rápidamente le entregó su teléfono.
—Don, doña Aurora…
—Doña Aurora quiere que veas tu teléfono. Y ha insistido en que debes contestar este llamado… —Thiago parecía suplicante.
Santiago tomó el teléfono y vio que había varias llamadas perdidas de su abuela.
—¿Sí? —Santiago respondió en voz baja y tomó el teléfono de Thiago.
—Abuela…
Santiago apenas pudo decir una palabra cuando doña Aurora, al otro lado de la línea, frunció el ceño con desagrado.
—¿