Valentina abrió los ojos y, para su sorpresa, se encontró con Santiago, alguien a quien no esperaba ver.
—¿Santiago… también regresaste a Guadalajara?
Vio su ceño fruncido y enseguida comprendió que el intento de agresión del reportero hacia ella había terminado golpeando a Santiago.
—¿Estás bien? —preguntó preocupada mientras se ponía de pie con ayuda de Alonso y se acercaba a revisar a Santiago.
Antes de que Valentina pudiera alcanzarlo, Santiago se giró, protegiéndola con su figura imponente.