—¡Mi abuelo sacrificó su vida por Valentina; no permitiré que la acosen! —exclamó Lucía con firmeza.
Las palabras de Lucía insinuaron más de lo que ella deseaba revelar a los presentes.
—Señorita Lucía, ¿está diciendo que don Raúl falleció protegiendo a esta recién reconocida nieta adoptiva? —interrogó uno de los presentes.
—¿Implica eso que Valentina fue la causa de su muerte? ¿Ella lo asesinó? —persistió un periodista con tenacidad.
Las preguntas se tornaron cada vez más punzantes.
Lucía había