¿Qué pasaría si Citlali malinterpretara la situación? Don Raúl miró a Valentina con seriedad y aclaró:
—No te confundas, tú eres mi única hija. Aparte de ti, no tengo a ningún otro pariente de sangre.
Temía que su hija pensara que había compartido su amor paternal con alguien más. Esta reacción dejó a Valentina estupefacta, seguida de un sentimiento de tristeza. Los remordimientos y la culpa debieron haber pesado en don Raúl a lo largo de los años, al punto que los vaivenes con su hija se habían