Aitana acababa de terminar la llamada con Luna y, sorprendida, miró la pantalla de su teléfono al ver quién llamaba.
—¿Lucía? Vaya…
Desde aquel día que los hombres de don Mendoza la expulsaron del hospital, Aitana no había vuelto a pisar el lugar. No había visto ninguna noticia sobre la muerte de don Raúl y desconocía si él había despertado.
La llamada de Lucía solo podía significar noticias del hospital.
Aitana contestó rápidamente.
—¿Lucía, me buscabas? ¿Le pasó algo a abuelo? No es que no qui