Charles, entendiendo la intención de Aitana, se adelantó hacia la dirección de la voz femenina, dispuesto a defender el honor de la verdadera señorita Valenzuela. Primero vio la espalda de un hombre y luego a la mujer sentada frente a él. Al levantar la vista hacia él, Charles se quedó momentáneamente estupefacto, capturado por su belleza.
Valentina levantó su taza y sonrió ampliamente.
—¿Me buscabas a mí? —Esa voz, sin duda, era la de la mujer que había «criticado» a la heredera de la familia V