Valentina observaba las intenciones de los presentes y lo tenía todo claro. Miró a Aitana, quien, rodeada por la multitud, mantenía una sonrisa adecuada en su rostro, mostrando una mezcla de inocencia y modestia, como si realmente no supiera cómo manejar la situación, escondiendo bien su orgullo y vanidad.
Valentina no pudo evitar soltar una risa fría, casi lamentando haber subido a tocar esa pieza. Hubiera preferido irse a casa antes que compartir otro momento con Aitana y soportar su presencia