Valentina, ligeramente ebria, no hablaba bajo. Muchos de los presentes, incluida Aitana al piano, escucharon su comentario. Pero Aitana, distraída por el tono ebrio, no identificó de quién venía. Miró hacia la fuente de la voz, pero una columna bloqueaba su vista.
Aitana había creído que su interpretación era buena, incluso había visto gestos de aprobación de algunos invitados. La crítica inesperada la molestó. Se recordó a sí misma que, incluso antes de que Marc las rescatara, siempre había rec