«Legítimos, reconocidos por la ley…»
Al pronunciar esas palabras, Santiago lucía una expresión de orgullo.
Alonso nunca lo había visto así; conocía bien a Santiago, su orgullo y arrogancia, nunca alardeaba ante otros.
Incluso al obtener el control de la Corporación Mendoza, nunca lo había proclamado tan abiertamente.
Y ahora, su orgullo era evidente.
Ese orgullo dejó a Alonso sin palabras por un momento, sin poder digerir el significado detrás de sus palabras.
Después de un rato, Alonso finalmen