Tocándose la cara, ahora ardiente, Valentina pensó que tal vez era la atmósfera capturada en las fotos lo que la hacía sentir así. Santiago era indudablemente guapo, y cada aspecto de su ser coincidía perfectamente con los gustos de Valentina. Al elegir entre las fotos, su corazón latía más rápido, y después de mucho deliberar, finalmente seleccionó una. Al voltear para buscar su aprobación, lo encontró de pie no muy lejos de ella, apoyado contra la pared, mirándola fijamente.
Sus miradas se enc