Era solo cuestión de tiempo. Con una mirada se entendieron, sin necesidad de aclarar nada, pero sintiendo en sus corazones un acuerdo tácito de colaboración.
Valentina solo se había quemado la mano, pero Santiago exageraba, no permitiéndole dejar el hospital. Valentina protestó:
—Es solo una quemadura, con seguir las indicaciones médicas y venir a cambiar el vendaje a tiempo, no debería ser necesario... ¿quedarme ingresada, verdad?
Aunque era un procedimiento completamente normal, bajo la mirada