Media hora después, Valentina e Izan entraron apresuradamente al Gran Hotel de Coralia. Noah y Aitana, quienes ya los esperaban en un rincón secreto, los vieron de inmediato.
Al ver a Izan, los celos inundaron el corazón de Aitana. No pudo evitar soltar unas palabras “sin querer”:
—Realmente envidio a mi hermana… Siempre tiene pretendientes a su lado.
Al escuchar esto, Noah no pudo ocultar su mirada feroz. Sacó su teléfono y marcó un número:
—Hay un hombre a su lado. Dile que se aleje.
En el ves