Valentina cruzaba el lugar, mientras Luna miraba en todas direcciones, pero no lograba ver a Valentina por ninguna parte.
—¡Maldición! ¿Para qué me citó aquí? —murmuró Luna con frustración.
Solo había venido por temor a que Valentina hablara mal de ella delante de Michael. Pero tras solo dos minutos de espera, Luna ya estaba impaciente.
—Esperaré un minuto más, si no llega, no será mi culpa —Luna fijó su mirada en el reloj de su teléfono.
Justo cuando terminaba su frase, una voz surgió detrás de