—¡Qué envidia, claro que sí! Esa es la familia Valenzuela de Guadalajara, cualquiera que sea la afortunada de convertirse en nieta de don Raúl, seguro no podrá dormir de la emoción por días y noches.
Valentina tenía los ojos iluminados, como si al pensar en la familia Valenzuela, viera dinero flotando frente a ella.
Santiago no pudo evitar rodar los ojos ante su codicia. Quería decirle que no tenía por qué envidiar a esa afortunada, porque ella tenía mucho más. Después de todo, la Corporación Me