Al estar advertidos por Josefa de lo que supuestamente estaba sucediendo, todos los vecinos más cercanos se acercaron al lugar, y al ver a Blanca y Doña Tilita portando el palo cochinero, pronto empezaron a reclamar, sin tener una verdadera noción de lo que había ocurrido.
— ¡¿Qué le han hecho a la pobre Paty?! ¡Esa muchacha no se mete con nadie!— Exclamó una de las vecinas en tanto se acercaba a quitárselas de las manos junto a Josefa, quien lloraba desconsolada, por su amiga inseparable.
Doña