Don Cheto y Andrés, al escuchar el bullicio que había formado el burro a las afuera de la casa, no tardaron en salir, e inevitablemente reían al ver a Don Juan lidiar con el inquieto animal, que segundos después terminó tumbándolo en la calle de tierra.
— ¡Caramba Juan! ¿Y es que ahora te da flojera caminar hasta acá?— Preguntó Don Cheto mientras lo tomaba por los brazos para ayudarlo a ponerse de pie, junto a Andrés.
— ¡Ay Cheto! Como deseara que fuera realmente ese el motivo de mi salida en b