71. Ni siquiera la muerte puede quitármela
Stefanos
El médico me miró con ojos desorbitados, visiblemente afectado por mi orden. Sus manos temblaron al ajustarse las gafas, y sentí mi paciencia, ya mínima, alcanzar niveles peligrosamente bajos.
"¿Señor quiere decir… sobre las Milenarias?". Su voz tartamudeó, claramente incómodo con el rumbo de aquella conversación. "Nunca tuvimos… creí que eran solo una leyenda antigua, algo como un mito...".
"Los mitos no sangran azul, doctor", respondí bruscamente, entrecerrando los ojos para enfatiza