65. Deseo intenso
Nuria
Lo primero que sentí fue el vacío.
No el emocional. Ese ya lo conocía. Era físico. El calor que envolvía mi cuerpo durante la noche había desaparecido. Y cuando abrí los ojos, vi que la enorme cama estaba vacía.
Stefanos no estaba allí.
Me senté despacio, las sábanas aún pegadas a la piel, y miré a mi alrededor. La habitación estaba iluminada por la luz de la mañana que entraba por las ventanas altas. La cama deshecha, la almohada arrugada donde él había dormido.
Pasé la mano por el lugar