347. Conversaciones necesarias
Jason
Su visión me golpeó tan pronto como entré en la mansión.
Pero no tuvo el efecto calmante de siempre.
Esta vez, mi lobo reaccionó con un impulso bruto. Quería tomar, marcar, proteger. Quería arrancar del camino a cualquiera que se interpusiera entre nosotros.
Y en ese instante, era ella quien estaba en peligro.
Esa amenaza no era simbólica. No era un juego. Taylor sabía de ella. Quería llegar a ella.
Y yo no podía permitir que eso sucediera.
Caminé con los puños cerrados, la mandíbula apre