346.
Kiara
Mi pie se movía sin parar. El sonido apagado de las presentaciones del recital de fondo parecía distante, casi como un zumbido irritante. Nada captaba mi atención. Ni los chistes de mi hermano menor, ni las miradas preocupadas de mi madre. Mucho menos los intentos discretos de Juliana por entablar conversación.
"Kiara... amiga", dijo en voz baja, a mi lado, tratando de disimular su propia inquietud. "Él va a volver pronto".
Asentí con la cabeza, pero era mentira. No podía respirar bien. D