348. Mi salvación
Kiara
La brisa fría del patio parecía cortar la piel, pero apenas la sentía. Todo en mí estaba tenso, como si el mundo se hubiera detenido a nuestro alrededor.
Jason estaba allí, a pocos pasos. Las manos cerradas, el pecho subiendo y bajando pesadamente. Los ojos... oscuros, salvajes.
Pero no era eso lo que me hacía temblar. Era lo que leía detrás. El miedo.
"No existe salvación para quien ya está en el infierno, Maldición", dijo, la voz ronca, casi quebrándose.
Sentí que algo se rompía dentro