326. Combatiendo al alfa supremo
Kiara
Tan pronto como Jason se fue, el silencio se volvió pesado dentro de la habitación.
Mi pecho aún me dolía por la tensión que flotaba en el aire.
Antes de que pudiera respirar, mi padre se dio la vuelta, con la mirada tormentosa.
"¿Por qué lo tocas tanto, Kiara?"
Su voz salió baja, pero cargada de unos celos que me atravesaron como un dardo.
Enderecé los hombros, firme.
"¿Quieres perderlo para siempre, es eso?", le devolví la mirada.
"Está herido. Lastimado. Perdido entre dos historias. Un