294. Por el tejado
Kiara
Cerré el celular con las manos aún temblorosas, el cuerpo en combustión.
Pero necesitaba controlarme. Respirar. Fingir normalidad.
Abrí la puerta del cuarto despacio y me asomé al pasillo. Voces y ruidos venían de la sala.
Mis hermanos, claro.
Caminé en silencio hasta el pasamanos y eché un vistazo a la escena que se desarrollaba abajo.
Romeo y Akio estaban en medio de la sala, casi a punto de pelear, uno jalaba la camiseta del otro, ambos a los gritos.
En el sofá, mi padre sostenía a Dom