251. Mi amor
Rylan
Desperté con ella en mis brazos. La piel caliente, el cuerpo desnudo, solo una sábana blanca nos cubría como si el mundo de afuera se hubiera desvanecido.
Y tal vez así fue. Porque, en ese instante, nada más existía. Solo ella. Mi loba. Mi compañera.
Jenna respiraba despacio, el rostro pegado a mi pecho, los mechones esparcidos por la almohada.
Y yo... Yo no podía dejar de mirarla.
¿Cómo algo tan perfecto podía ser real? ¿Cómo podía haberse convertido en todo... mi hogar, mi norte, mi ali